Preguntas frecuentes
Preguntas, incluidas las incómodas.
Aquí está lo que hace Vigilia hoy, no lo que nos gustaría que hiciese. Cuando la respuesta es «eso todavía no lo hace», se dice así.
La llamada
Cómo es la llamada y qué pasa después
¿Qué pasa si no contesta?
Se prueba otra vez al día siguiente, y así hasta el número de intentos que fije el ayuntamiento. Cada intento queda registrado en el panel con su resultado: ahí está, llamada por llamada, quién levantó el teléfono y quién no.
Y aquí va la parte incómoda, dicha sin rodeos. La cuenta de días sin respuesta no la mueven hoy las llamadas del agente. Esa cuenta existe, la lista del panel se ordena por ella, y solo sube cuando una persona del ayuntamiento registra a mano una llamada. Es decir: si el agente llama a alguien cuatro días seguidos y esa persona no coge el teléfono, las cuatro llamadas le quedan apuntadas una por una, pero el contador sigue en el cero que le puso el alta. Es el corazón del servicio y todavía no está conectado. Está identificado y es lo siguiente que se hace; mientras no esté, preferimos que lo leáis aquí.
Y la otra parte que conviene saber antes de contratar nada: hoy no salta ningún aviso automático porque alguien deje de contestar. No se llama a la familia, ni al médico, ni a servicios sociales. Lo que hay es el registro en el panel; quien lo ve y quien decide qué hacer es el equipo del ayuntamiento. El escalado automático está por hacer.
¿Quién escucha las llamadas?
Nadie las escucha en directo: llama un agente de voz automático, no hay una persona al otro lado. De la conversación queda la transcripción en texto y un resumen, y los lee el personal del ayuntamiento responsable de esa persona. La familia no accede a las transcripciones.
Lo que la familia sí ve, y hay que decirlo porque cambia mucho la respuesta: la descripción de las alertas automáticas, que lleva dentro el resumen de la conversación y las señales que el modelo ha detectado, y el registro de las llamadas que el ayuntamiento anota a mano, con sus notas. No es la conversación entera, pero tampoco es nada.
La transcripción se envía a un modelo de lenguaje de Anthropic, que es el que hace el resumen y señala si algo suena preocupante. Lo decimos porque es así: ese texto sale de nuestra base de datos y pasa por un proveedor de fuera.
¿Se graba la voz?
No. El audio no se graba ni se conserva en ninguna parte de nuestro sistema. Lo que se guarda es la transcripción en texto y el resumen.
El matiz honesto: la llamada la cursa un proveedor de telefonía de voz, Vapi, y lo que ese proveedor haga con el audio en su lado depende de su contrato, no de nuestro código. No lo podemos comprobar desde aquí, así que no prometemos nada de eso.
¿Cada cuánto se llama?
Lo que decida el ayuntamiento para cada persona. No es una frecuencia fija del sistema: es un campo de la ficha, y puede ser distinto para quien tiene familia cerca y para quien no tiene a nadie. Se cambia cuando haga falta.
¿A qué hora llaman?
Las llamadas pendientes se hacen una vez al día, en un solo lote. Hoy no hay un campo de hora preferida por persona, así que el momento del día se acuerda al poner el servicio en marcha con el ayuntamiento y vale para todos.
Aparte de eso, el personal del ayuntamiento puede lanzar una llamada en el momento desde el panel, sin esperar al lote del día.
¿La persona se da cuenta de que habla con una máquina?
Probablemente sí, y no hay que disimularlo. Es un agente de voz: habla, entiende y responde, pero no es una persona, y no pretendemos que pase por una. Conviene que quien recibe la llamada lo sepa de antemano, explicado por alguien de confianza: quién llama, por qué llama y que no tiene que hacer nada especial.
¿Qué pasa si contesta otra persona, o si está en casa de la hija?
Se llama al teléfono, no a la persona, así que puede coger el aparato quien esté en casa. Si no se puede hablar con quien se buscaba, la llamada queda registrada como tal y el intento se repite al día siguiente.
Por eso la cuenta de días sin respuesta no es un diagnóstico de nada: alguien puede llevar una semana sin contestar porque está en casa de una hija en Lugo. El panel dice que no se ha hablado con ella; no dice por qué. Ese «por qué» es lo que va a mirar el ayuntamiento.
¿En qué lengua llama?
La voz y el guion de la llamada no están en el código: se configuran por fuera, y por eso forman parte de lo que se acuerda con el ayuntamiento antes de empezar. No vamos a afirmar aquí algo que no podemos enseñar. Si este punto os importa —y en Galicia suele importar—, preguntádnoslo y os respondemos con lo que haya configurado.
Los datos
Qué se guarda y quién lo ve
¿Qué datos se guardan, y quién los ve?
De la persona: nombre, DNI, fecha de nacimiento, teléfonos, dirección, municipio, si vive sola, la frecuencia de llamada y las notas que escriba el personal. De los contactos (familiares, médico, centro de salud, trabajadora social): nombre, relación, teléfono y correo. De cada llamada: la transcripción, el resumen y las señales que el modelo haya detectado en la conversación, que pueden ser datos de salud.
Lo ve el personal del ayuntamiento responsable de esa persona, y nadie de otro ayuntamiento. Toda modificación de una ficha queda registrada con el nombre de quien la hizo. El responsable de los datos es el ayuntamiento; Vigilia los trata por encargo suyo. Los detalles, proveedor por proveedor, están en la política de privacidad.
¿Se borran los datos cuando alguien se da de baja?
No automáticamente, y preferimos decirlo antes de que se descubra. Hoy dar de baja a una persona cambia su estado y deja de llamarla: las transcripciones, los resúmenes y los documentos siguen ahí. No hay borrado programado ni plazo automático de caducidad en el sistema.
Los plazos de conservación se fijan en el contrato de encargo del tratamiento con el ayuntamiento, y el borrado hay que hacerlo. Y si alguien quiere ejercer su derecho de supresión, se ejerce ante el ayuntamiento, que es el responsable de los datos; nosotros atendemos lo que el ayuntamiento nos indique.
¿Está esto preparado para la protección de datos?
La parte técnica sí: cada ayuntamiento ve solo sus datos, los documentos están en almacenamiento privado y cada acceso usa un enlace firmado que caduca en un minuto, y los cambios quedan registrados. La parte de papel —contrato de encargo, plazos de conservación, información a las personas— se hace con el ayuntamiento, porque es él el responsable.
Lo que hoy no hay en el sistema es un registro de consentimiento: ningún campo donde quede guardado que la persona aceptó las llamadas. Se acuerda y se documenta fuera del programa.
El servicio y el precio
Qué cuesta, qué pide y qué no es
¿Cuánto cuesta?
9 € por persona atendida y mes. Sin cuota de alta, sin hardware y sin instalación. Cien personas en seguimiento son 10.800 € al año, por debajo del límite del contrato menor de servicios.
Paga el ayuntamiento. No paga nada la familia ni la persona mayor. Cómo se tramita, paso a paso.
¿Hay que instalar algo?
No. En casa de la persona mayor no se instala nada: ni aparato, ni pulsera, ni botón, ni cámara, ni aplicación. Se usa el teléfono que ya tiene, fijo o móvil.
El personal del ayuntamiento entra en el panel con un navegador, como en cualquier otra página. No hay programa que instalar ni servidor que montar.
¿Y si la persona no quiere?
No se la llama. Es su decisión, no la de su familia, y un «no quiero» es suficiente sin más explicación.
Antes de empezar es importante que lo sepa y que esté de acuerdo, y que alguien pueda explicarle con calma quién va a llamar y para qué. Y si después de empezar quiere dejarlo, lo deja cuando quiera, sin dar razones.
¿Sustituye a la teleasistencia o a la ayuda a domicilio?
No. No sustituye a la teleasistencia, ni a la ayuda a domicilio, ni al centro de día, ni a una visita. Nadie entra en la casa y nadie lleva la comida ni ayuda a ducharse. Vigilia hace una cosa: llamar y llevar la cuenta de con quién no se ha hablado.
Y no es un servicio de urgencias. Para una emergencia se llama al 112. No estamos ahí ni vamos a estar: las llamadas son de seguimiento y nadie las está mirando en ese momento.
¿Hay ya ayuntamientos usándolo?
No. Vigilia está en desarrollo y hoy no hay ningún ayuntamiento con el servicio en funcionamiento. No tenemos cifras de personas atendidas ni de llamadas hechas porque no las hay, y no vamos a inventarlas para esta página.
Si vuestro ayuntamiento quiere ser el primero, de eso hablamos con mucho gusto, con lo que está hecho y con lo que queda por delante. Escribir a Vigilia.
¿Quién está detrás?
Darío Sánchez Lago, desde Curtis, en A Coruña. Detrás no hay un fondo ni un departamento comercial; hay una persona que contesta el correo y da la cara en las reuniones. Se escribe a hola@dariosanchezlago.com.
Hablemos
¿Falta alguna pregunta?
Si vuestra duda no está aquí, escribidnos y la respondemos. Si la respuesta es «eso todavía no lo hace», también se dice así, y luego entra en esta página.