Para hijas, hijos, sobrinas y vecinos
No vives donde vive tu madre. Alguien puede llamarla igual.
Vigilia llama al teléfono que ella ya tiene, se habla un momento y queda constancia de cada llamada. Así el ayuntamiento tiene delante, por fin, llamada por llamada, quién cogió el teléfono y quién no.
Esta página cuenta lo que hace y lo que no hace, sin adornos. Lo que no hace también está escrito aquí, con la misma letra.
Qué nota ella
Le suena el teléfono. Nada más.
El de siempre: el fijo del pasillo o el móvil que tiene en la cocina. Descuelga y tiene una conversación corta, de preguntarle cómo está y cómo le ha ido el día.
- No tiene que llevar nada encima. Ni pulsera, ni colgante, ni botón.
- No tiene que pulsar nada cuando le pasa algo. No hay nada que pulsar.
- No se instala nada en casa. Ninguna cámara, ningún sensor, ningún aparato, ningún cable.
- No tiene que aprender nada. Ni descargar una aplicación, ni registrarse, ni recordar una contraseña. Si sabe coger el teléfono, ya sabe usarlo.
Quien llama es un agente de voz automático, no una persona del ayuntamiento. Eso se le dice siempre, y conviene que ella lo sepa antes de la primera llamada.
Qué sabe el ayuntamiento
Si cogió el teléfono. Y cuántos días lleva sin cogerlo.
De cada llamada queda escrito el día, si contestó o no, y un resumen de lo que se habló. La voz no se graba.
Y luego está el dato que hoy no lleva nadie: cuántos días seguidos lleva cada persona sin responder. En el panel del ayuntamiento esa lista está ordenada por esa cuenta, y quien lleva más tiempo sin hablar con nadie aparece arriba. Hay que decir algo incómodo: esa cuenta se alimenta hoy de las llamadas que el personal del ayuntamiento registra a mano, no de las del agente. Cada llamada del agente queda registrada con su resultado y se ve en el panel, pero conectarla con el contador está por hacer.
Puede parecer poco. Piensa en cómo se lleva esa cuenta hoy: de memoria, en una libreta, o en la cabeza de la trabajadora social que conoce las aldeas. Y cuando salta, salta de fuera: un vecino, o tú desde lejos, cuando ya llevas tres días sin conseguir hablar con ella.
Qué sabes tú
Aquí te tenemos que decir dos cosas incómodas.
La primera: hoy Vigilia no te manda ningún aviso a ti. Ni correo, ni SMS, ni notificación en el móvil. Que tu madre no coja el teléfono un día no dispara ninguna alerta hacia la familia. Quien ve el panel y quien decide qué hacer es el equipo del ayuntamiento.
Lo decimos así de claro porque es el punto en el que sería más fácil dejar entender otra cosa, y porque una familia que crea que hay una vigilancia que no existe está peor que antes.
La segunda: la familia no escucha las llamadas ni lee las transcripciones. La transcripción la lee únicamente el personal del ayuntamiento responsable de esa persona. Pero conviene que sepas lo que sí te llega: la descripción de las alertas automáticas, que incluye el resumen de la conversación y las señales que el sistema ha detectado, y el registro de las llamadas que el ayuntamiento anota a mano, con sus notas.
Y esa parte, a diferencia de la primera, no es una carencia: está bien que sea así. Lo que tu madre cuenta en una llamada es una conversación de ella, no un informe sobre ella. Tiene derecho a decir que le duele una rodilla o que ayer estuvo triste sin que la conversación entera les llegue a los hijos sin haberlo pedido. Lo que no sale de la ficha sin pedirlo es la transcripción completa; si esa conversación hace saltar una alerta, la alerta sí la vas a ver, con su resumen.
Si quieres saber cómo está, eso sigue haciéndose como siempre: llamándola. Vigilia no viene a sustituir esa llamada tuya.
Si no contesta
Se prueba otra vez al día siguiente.
Una llamada perdida no quiere decir nada: estaba en la huerta, en casa del vecino, o con la radio alta. Así que se vuelve a intentar al día siguiente, y al otro, hasta el número de intentos que el ayuntamiento configure para cada persona.
Mientras eso pasa, cada intento queda anotado en su ficha con su resultado, y ahí es donde se ve la diferencia entre una llamada perdida y cuatro seguidas. La cuenta de días sin respuesta que ordena la lista, en cambio, hoy solo se mueve con las llamadas que el personal registra a mano: conectarla con las del agente está por hacer.
Después de eso actúa el equipo del ayuntamiento, no un automatismo. Hoy no hay ninguna cadena que se dispare sola: ni aviso a la familia, ni al médico, ni a servicios sociales. El sistema pone el dato delante; la decisión es de las personas.
Es voluntario
Si ella no quiere, no se la llama.
Decide ella. No tú, ni el ayuntamiento, ni nosotros. Una persona de ochenta años tiene todo el derecho del mundo a decir que no quiere que la llamen, y ese «no» se respeta sin pedirle explicaciones.
Y si dice que sí, conviene que lo sepa bien antes de la primera llamada: quién va a llamar, cada cuánto y para qué. Nadie debería encontrarse en casa una llamada desconocida que le pregunta cómo está.
Por eso, si estás pensando en proponérselo, la conversación importante no es con nosotros: es con ella.
Si te interesa
Tú no lo puedes contratar. Y eso es bueno.
Vigilia no se vende a las familias. El servicio lo contrata el ayuntamiento y se presta a través de los servicios sociales municipales, que son los que ya saben quién vive solo en su parroquia. No te vamos a cobrar nada ni a pedirte los datos de tu madre.
Hay dos cosas que sí puedes hacer:
- Preguntar en los servicios sociales de tu ayuntamiento. Di que te interesa que haya un seguimiento telefónico para las personas que viven solas, y que esto existe. A muchos ayuntamientos nadie se lo ha pedido nunca.
- Escribirnos. Te contamos cómo se plantea, qué cuesta y cómo se tramita, para que puedas llevarlo explicado. También podemos hablar nosotros directamente con el ayuntamiento si nos dices cuál es.
Los límites
Lo que Vigilia no es.
No es un servicio de urgencias. Nadie está mirando una pantalla de madrugada. Las llamadas son un seguimiento, no una vigilancia.
No sustituye al 112 ni a la teleasistencia con botón, que sirve precisamente para lo que Vigilia no hace: pedir ayuda en el momento en que pasa algo. A lo mejor lo que tu madre necesita es eso, y te lo decimos igual.
Si hay una emergencia, se llama al 112. Siempre. Nunca a nosotros.
No diagnostica. El resumen de una conversación no es un informe médico y no debe leerse como tal.
Y está en desarrollo. Hoy no hay ningún ayuntamiento con el servicio en funcionamiento. Preferimos decírtelo nosotros antes que dejar que lo descubras después.
Seguir leyendo
Si te queda alguna duda, probablemente esté escrita.
- Preguntas frecuentes — a qué hora se llama, qué se guarda, cuánto dura una llamada, quién ve qué.
- Escribir a Vigilia — te responde una persona, no un formulario.
- Para ayuntamientos y servicios sociales — la página que le puedes pasar a la trabajadora social de tu municipio.